¿Cuánto Tiempo Dura la Ansiedad Social?

La mayoría de nosotros hemos experimentado sentimientos de inseguridad y de preocupación de ser juzgados. Puede que nos preocupe la forma en que nos vemos cuando conocemos a gente nueva, cuando empezamos un nuevo trabajo o cuando tenemos una cita.

Aunque estas preocupaciones pueden ser algo incómodas, también nos ayudan a causar una buena impresión en los demás y suelen desaparecer con bastante rapidez. Sin embargo, este no es el caso para todo el mundo.

Without appropriate treatment, social anxiety disorder has a high risk of being  permanent.

Una parte considerable de la población general lucha contra el trastorno de ansiedad social (TAS), que se refiere a un miedo intenso a ser evaluado negativamente, juzgado o rechazado.

Dada la naturaleza de este trastorno, la mayoría de las personas nunca buscan ayuda profesional y se aferran a la esperanza de que desaparezca con el pasar de los años.

Si no se trata, el trastorno de ansiedad social tiene un alto riesgo de persistir durante toda la vida. Tiene las tasas más bajas de remisión espontánea entre todos los trastornos de ansiedad, y el mayor riesgo de episodios depresivos concurrentes así como de abuso de sustancias suele conducir a un empeoramiento progresivo del trastorno.

Aquí examinaremos las posibles consecuencias de dejar la fobia social sin tratar.

El Curso Típico de la Ansiedad Social

La mayoría de los casos de ansiedad social surgen durante la infancia y la adolescencia (Beidel, 1998). Esto significa que cuando una persona afectada llega a los 20 años, el trastorno suele haberse manifestado plenamente en su vida (Wittchen, 2000).

Social anxiety usually starts in childhood or adolescence.

Las fobias específicas durante la infancia y la adolescencia suelen aparecer en la transición de una etapa de desarrollo a la siguiente (como la ansiedad por separación). En la mayoría de los casos, remiten por sí solas.

Sin embargo, el miedo fóbico a las interacciones sociales tiende a persistir en el tiempo (Achenbach, 1985; Beidel, 1998).

Muchas personas con fobia social informan de fases de fluctuaciones (Wittchen, Stein, & Kessler, 1999). Experimentan menos ansiedad en torno a los demás durante algún tiempo, a menudo gracias a una relación afectiva y de apoyo (Müller, 2000).

A continuación, se produce una recaída repentina de los síntomas anteriores, que suele desencadenar un acontecimiento importante de la vida, que conlleva nuevos retos.

Las personas con TAS parecen tener una cierta vulnerabilidad a reaccionar con miedo social cuando se enfrentan a situaciones difíciles y desafiantes, lo que suele conducir a una mayor evitación de los escenarios sociales temidos (Wittchen, 2000).

Social anxiety typically leads to avoidance of the feared social situations.

Esta evasión conduce inevitablemente a una importante restricción de su estilo de vida. No sólo se pierden los beneficios directos de la interacción social, sino que tampoco aprovechan las oportunidades que la vida les depara.

Graduarse de la escuela secundaria, obtener un título universitario, asumir una posición profesional importante, hacer amigos y disfrutar de su compañía y apoyo, así como iniciar y mantener relaciones románticas con una persona por la que se sienten atraídos: todos estos son ejemplos de cosas que las personas con ansiedad social pierden con demasiada frecuencia.

Consecuencias Psicológicas de no Tratar la Ansiedad Social

Como se puede sospechar, los episodios depresivos recurrentes suelen seguir a estas restricciones significativas del estilo de vida, y algunas personas desarrollan un trastorno depresivo completo (Wittchen, 2000).

Los mecanismos de afrontamiento inadaptados representan otro problema, ya que las personas afectadas abusan de drogas legales como el alcohol y la nicotina para reducir sus emociones negativas, lo que a menudo conduce a la dependencia (Sonntag, Wittchen, Höfler, Kessler, & Stein, 2000).

Con el tiempo, cabe esperar las siguientes consecuencias para muchas personas afectadas (Kessler et al., 1999; Wittchen, 2000):

  • aumento de la discapacidad y del deterioro funcional
  • reducción de la calidad de vida
  • trastornos mentales adicionales.

Las investigaciones sugieren que las probabilidades de padecer un trastorno mental adicional son de aproximadamente el 50%. En la mayoría de estos casos, el trastorno de ansiedad social se desarrolla en primer lugar, y otra condición psicológica le sigue en un momento posterior.

Por ejemplo, se descubrió que los adolescentes y adultos jóvenes con trastorno de ansiedad social que no experimentaban ningún síntoma depresivo significativo, tenían 3,5 veces más probabilidades de desarrollar un episodio depresivo grave más adelante en su vida, en comparación con los que no padecían el TAS (Wittchen et al., 1999).

Aquellos individuos que ya experimentaban síntomas depresivos hacia el inicio de este estudio longitudinal, tenían un riesgo aún mayor de sufrir otro episodio de depresión o de padecerlo de forma persistente.

People with social anxiety are at high risk of developing depression.

El hecho de sufrir únicamente ansiedad social durante un periodo prolongado ya es desmoralizador, pero lo es aún más cuando se ve afectado por una depresión adicional y una dependencia de sustancias.

Se ha demostrado que la ideación suicida es elevada en las personas con TAS, y las que sufren una depresión adicional muestran un riesgo mucho mayor de intentar acabar con su vida (Wunderlich, Bronisch, & Wittchen, 1998).

Se ha demostrado que la ideación suicida es elevada en las personas con TAS, y las que sufren una depresión adicional muestran un riesgo muy superior de intentar acabar con su vida (Wunderlich, Bronisch y Wittchen, 1998).

Efectos en la Calidad de Vida Cuando la Ansiedad Social es Persistente

No hace falta decir que la ansiedad social tiene un gran impacto en la calidad de vida de una persona.

Se ha comprobado que las personas afectadas tienden a dejar los estudios antes y se sienten en su mayoría insatisfechas con sus relaciones personales, sus actividades de ocio y sus ingresos (Stein, McQuaid, Laffaye, & McCahill, 1999).

En comparación con la población general, las personas socialmente ansiosas tienen menos probabilidades de asistir a la universidad y recibir formación profesional, tienen más probabilidades de estar desempleadas y tienen más probabilidades de estar solteras o divorciadas (Wittchen et al., 1999).

When compared to the general population, socially anxious people are less likely to attend university and receive professional training, they have a higher likelihood of being unemployed, and they are more likely to be single or to be divorced.

Además, la fobia social se ha relacionado con la disminución de la productividad laboral (Wittchen, Fuetsch, Sonntag, Müller, & Liebowitz, 1999).

¿Cómo evitar que la ansiedad social se convierta en permanente?

Como hemos señalado, la ansiedad social suele comenzar en la infancia o la adolescencia. Sin un tratamiento adecuado, tiene un riesgo significativamente mayor que otros trastornos de ansiedad de convertirse en permanente (con la excepción de algunas fobias infantiles específicas; Wittchen, 2000).

Un reconocimiento, un diagnóstico y una intervención terapéutica tempranos tienen el potencial de evitar que la ansiedad social se vuelva persistente y que la persona desarrolle problemas adicionales, como la depresión y el abuso de sustancias.

Afortunadamente, los tratamientos para la ansiedad social son cada vez más eficaces y existen varias alternativas para aquellos que no responden a los enfoques estándar.

Fortunately, treatments for social anxiety have become increasingly effective and there are several alternatives for those who do not respond to the standard approaches.

Lamentablemente, el trastorno de ansiedad social sigue estando infradiagnosticado e infratratado, y sólo el 20% de las personas afectadas recibe ayuda profesional en algún momento de su vida (Grant et al., 2005).

Por lo tanto, concienciar, desglosar las opciones de tratamiento y hacerlas accesibles a las personas afectadas debería ser una prioridad. Eso es lo que hacemos en este sitio web.

Dirígete a nuestra guía de tratamiento detallada que te presenta paso a paso las intervenciones disponibles y eficaces para el trastorno de ansiedad social.

Si tiene alguna pregunta que no hayamos respondido, déjela en la sección de comentarios a continuación e intentaremos crear el recurso que está buscando.


Achenbach, T. M. (1985). Assessment of anxiety in children. In A. H. Tuma & J. D. Maser (Eds.), Anxiety and the anxiety disorders (p. 707–734). Lawrence Erlbaum Associates, Inc.

Beidel, D. C., & Turner, S. M. (1998). Shy children, phobic adults: Nature and treatment of social phobia. American Psychological Association. https://doi.org/10.1037/10285-000

Grant, B. F., Hasin, D. S., Blanco, C., Stinson, F. S., Chou, S. P., Goldstein, R. B., Dawson, D. A., Smith, S., Saha, T. D., & Huang, B. (2005). The epidemiology of social anxiety disorder in the United States: results from the National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions. The Journal of clinical psychiatry, 66(11), 1351–1361. https://doi.org/10.4088/jcp.v66n1102

Kessler, R. C., Stang, P., Wittchen, H. U., Stein, M., & Walters, E. E. (1999). Lifetime co-morbidities between social phobia and mood disorders in the US National Comorbidity Survey. Psychological medicine, 29(3), 555–567. https://doi.org/10.1017/s0033291799008375

Müller, N. (2000). Frühstadien der sozialen phobie: risiken, erscheinungsformen und konsequenzen. Dissertation. University of Bamberg.

Sonntag, H., Wittchen, H. U., Höfler, M., Kessler, R. C., & Stein, M. B. (2000). Are social fears and DSM-IV social anxiety disorder associated with smoking and nicotine dependence in adolescents and young adults?. European psychiatry : the journal of the Association of European Psychiatrists, 15(1), 67–74. https://doi.org/10.1016/s0924-9338(00)00209-1

Stein, M. B., McQuaid, J. R., Laffaye, C., & McCahill, M. E. (1999). Social phobia in the primary care medical setting. The Journal of family practice, 48(7), 514–519.

Wittchen H. U. (2000). The many faces of social anxiety disorder. International clinical psychopharmacology, 15 Suppl 1, S7–S12. https://doi.org/10.1097/00004850-200007001-00003

Wittchen, H. U., Fuetsch, M., Sonntag, H., Müller, N., & Liebowitz, M. (2000). Disability and quality of life in pure and comorbid social phobia: Findings from a controlled study. European Psychiatry, 15(1), 46–58. https://doi.org/10.1016/S0924-9338(00)00211-X

Wittchen, H. U., Stein, M. B., & Kessler, R. C. (1999). Social fears and social phobia in a community sample of adolescents and young adults: prevalence, risk factors and co-morbidity. Psychological medicine, 29(2), 309–323. https://doi.org/10.1017/s0033291798008174

Wunderlich, U., Bronisch, T., & Wittchen, H.-U. (1998). Comorbidity patterns in adolescents and young adults with sucide attempts. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, 248(2), 87–95. https://doi.org/10.1007/s004060050023

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