Tipos de ansiedad social
La ansiedad social no se manifiesta igual en todas las personas. Se pueden temer situaciones distintas, anticipar formas diferentes de juicio y responder a la ansiedad de maneras muy diversas.
Una persona puede temer principalmente hablar en público. Otra puede tener más dificultades en conversaciones informales. Alguien más puede sentir un miedo especial a ruborizarse, temblar, ofender a los demás, parecer incompetente o quedar expuesto como alguien fundamentalmente inadecuado.
Por eso muchas personas se preguntan: «¿Qué tipo de ansiedad social tengo?». La pregunta tiene sentido, pero la respuesta requiere cautela.
El trastorno de ansiedad social no cuenta con un conjunto de subtipos diagnósticos bien establecidos. Por lo general, resulta más preciso pensar en patrones, dimensiones y perfiles que se solapan, en lugar de tipos fijos.
Respuesta breve
No existen varios tipos oficialmente reconocidos de trastorno de ansiedad social. El DSM-5-TR incluye el especificador «solo de actuación» cuando el miedo se limita a hablar o actuar en público. Más allá de esto, los subtipos y perfiles propuestos siguen siendo ámbitos de investigación, no categorías diagnósticas establecidas.
En la práctica, la ansiedad social puede variar según:
- Las situaciones que desencadenan el miedo
- Si la ansiedad es circunscrita o amplia
- Su gravedad y el grado en que interfiere en la vida
- Lo que la persona teme que los demás noten o concluyan
- Cuánto evita
- Qué conductas de seguridad utiliza
- Si también están presentes la vergüenza, la rumiación, la soledad, la baja motivación, la depresión u otras dificultades
«Tipos de ansiedad social» es una expresión útil en el lenguaje cotidiano. Sin embargo, desde el punto de vista científico, suele ser más preciso describir el patrón de una persona a través de varias dimensiones que situarla en una categoría fija.
Tipos, patrones y perfiles
Un tipo suena a una categoría diferenciada: una persona pertenece a un grupo y no a otro.
Un patrón describe cómo tiende a manifestarse la ansiedad social. Por ejemplo, alguien puede experimentar una ansiedad intensa durante las interacciones, temer que se noten sus síntomas y depender mucho de la preparación.
Un perfil es más amplio. Puede combinar información sobre situaciones temidas, miedos centrales, evitación, síntomas físicos, vergüenza, regulación emocional, motivación social, personalidad, soledad, depresión y otras características relevantes.
Esta distinción importa porque las personas rara vez encajan perfectamente en una sola categoría. Alguien puede temer tanto hablar en público como tener citas, preocuparse por ruborizarse y ser rechazado, evitar por completo algunas situaciones y afrontar otras recurriendo a conductas de seguridad. Además, su patrón puede cambiar según la situación y con el tiempo.
El objetivo no es encontrar una etiqueta perfecta. Es comprender con suficiente claridad el patrón actual de la persona para reconocer qué le causa malestar, qué limita su vida y qué puede necesitar cambiar.
Clasificación diagnóstica oficial
El especificador «solo de actuación» del DSM-5-TR
El DSM-5-TR incluye un especificador «solo de actuación» para el trastorno de ansiedad social. Se aplica cuando el miedo se limita a hablar o actuar en público.
Algunos ejemplos son:
- Dar un discurso o una presentación
- Tocar música o actuar
- Leer en voz alta
- Hablar mientras se recibe una evaluación formal
- Competir o actuar ante un público
Este patrón puede causar un malestar intenso y limitar la educación, el empleo, la actividad creativa y el desarrollo profesional. Un miedo no es necesariamente leve por el simple hecho de limitarse a un ámbito.
Sin embargo, muchas personas que temen hablar en público también sienten ansiedad en reuniones, conversaciones, citas, al comer en público o en otras situaciones. La investigación ha planteado dudas sobre si la ansiedad social solo de actuación es siempre cualitativamente distinta o si, con frecuencia, representa una manifestación más circunscrita dentro de un continuo más amplio.
CIE-11
La CIE-11 describe el trastorno de ansiedad social a través de sus características centrales —miedo persistente a la evaluación negativa en situaciones sociales, evitación o malestar intenso y deterioro significativo—, pero no establece una serie de subtipos diferenciados de ansiedad social.
Qué significa «oficial» en este contexto
Un especificador diagnóstico no equivale a una explicación plenamente validada de la heterogeneidad. Aporta información descriptiva útil para la práctica clínica, pero no recoge todas las formas relevantes en que difieren las personas con ansiedad social.
Cuatro formas en que puede variar la ansiedad social
En lugar de buscar un único tipo definitivo, puede ser más útil describir la ansiedad social a partir de cuatro ejes complementarios.
1. Situaciones temidas
¿La ansiedad aparece principalmente durante la interacción, la actuación, la observación, la intimidad, el conflicto o en varias de estas situaciones?
2. Extensión y gravedad
¿El miedo se limita a unas pocas situaciones o está presente en muchas áreas de la vida? ¿Cuánto malestar e interferencia provoca?
3. Consecuencias temidas
¿La persona teme parecer incompetente, mostrar ansiedad, ofender a los demás, ser rechazada o dejar al descubierto algo vergonzoso?
4. Procesos de mantenimiento
¿Cómo interactúan la evitación, las conductas de seguridad, la atención centrada en uno mismo, la rumiación, la vergüenza y otras dificultades?
Estos ejes se solapan. En conjunto, ofrecen una imagen más completa que una sola etiqueta.
Eje 1: ¿Qué situaciones desencadenan la ansiedad?
Los miedos sociales suelen agruparse en situaciones de interacción, actuación y observación. Son agrupaciones descriptivas útiles, no diagnósticos independientes.
Ansiedad durante la interacción
La ansiedad durante la interacción aparece en conversaciones e intercambios sociales. Puede incluir:
- Mantener conversaciones triviales
- Conocer a personas desconocidas
- Unirse a un grupo
- Tener citas o expresar interés
- Hablar con compañeros de trabajo o figuras de autoridad
- Mantener una conversación
- Discrepar, decir que no o expresar una preferencia
Entre los miedos frecuentes se encuentran quedarse sin nada que decir, parecer aburrido o torpe, decir algo inapropiado, ofender a alguien o ser rechazado.
La ansiedad durante la interacción puede resultar especialmente dolorosa porque una persona puede desear profundamente conectar con los demás y, al mismo tiempo, percibir como amenazantes las situaciones que permiten crear esa conexión.
Ansiedad de actuación
La ansiedad de actuación aparece cuando una persona espera ser evaluada al hablar, presentar, actuar o demostrar una capacidad.
Algunos ejemplos son:
- Dar una presentación o un discurso
- Hablar en una reunión
- Responder preguntas en clase
- Leer en voz alta
- Asistir a una entrevista de trabajo
- Tocar música, actuar o competir
- Presentarse formalmente ante un grupo
La persona puede temer quedarse bloqueada, olvidar qué decir, parecer incompetente, mostrar signos visibles de ansiedad o no poder recuperarse de un error.
Consulta Miedo a hablar en público para profundizar en uno de los temores de actuación más frecuentes.
Ansiedad al ser observado
La ansiedad al ser observado implica miedo a que otras personas miren mientras se realizan actividades cotidianas. Puede incluir:
- Comer o beber
- Escribir o trabajar
- Caminar o entrar en una habitación
- Hacer ejercicio
- Realizar una llamada telefónica
- Usar un baño público
- Completar una tarea mientras alguien observa
La tarea en sí puede no ser difícil. Ser observado hace que resulte poco natural, expone posibles síntomas físicos o crea la posibilidad de ser juzgado.
Cercanía, conflicto y expresión personal
No todas las experiencias de ansiedad social encajan perfectamente en los tres grupos tradicionales de situaciones. Algunas personas tienen dificultades sobre todo cuando se requiere cercanía emocional, desacuerdo, asertividad, vulnerabilidad o autorrevelación.
Pueden desenvolverse en una conversación cotidiana, pero sentir una ansiedad intensa al expresar una necesidad, establecer un límite, revelar sentimientos personales, arriesgarse al rechazo o permitir que otras personas las conozcan de verdad.
Eje 2: ¿Qué extensión y gravedad tiene el patrón?
Ansiedad social circunscrita
Algunas personas sienten una ansiedad intensa solo en una o unas pocas situaciones. Pueden temer principalmente hablar en público, comer en público, usar baños públicos, escribir mientras alguien observa o mostrar un síntoma físico concreto.
Un miedo circunscrito no es automáticamente leve. Su impacto depende de la importancia de la situación y de lo difícil que sea evitarla. El miedo a hablar en público puede limitar una carrera profesional; el miedo a comer en público puede afectar a las relaciones; y la paruresis puede interferir en la educación, el trabajo y los viajes.
Ansiedad social amplia
Otras personas sienten ansiedad en conversaciones, grupos, citas, reuniones, llamadas telefónicas, situaciones de hablar en público, observación, conflictos, relaciones con figuras de autoridad e interacciones cotidianas.
Un patrón amplio puede crear más oportunidades para la evitación y afectar de forma considerable a las relaciones, la educación, el trabajo, la independencia y el sentido de pertenencia.
La extensión y la gravedad están relacionadas, pero no son idénticas
La investigación ha encontrado repetidamente que las clases propuestas de ansiedad social suelen diferir de forma considerable en la gravedad general y en el número de situaciones temidas. Esto sugiere que algunos «tipos» aparentes pueden reflejar en parte posiciones dentro de un continuo, en lugar de formas completamente separadas del trastorno.
La extensión, la intensidad, la interferencia y el malestar deben considerarse por separado. Un miedo limitado puede resultar gravemente incapacitante, mientras que una persona con ansiedad en muchas situaciones puede seguir participando a costa de un esfuerzo y un malestar considerables.
Eje 3: ¿Qué teme la persona que ocurra?
Saber dónde aparece la ansiedad social no revela necesariamente qué teme la persona. Dos personas pueden temer la misma situación por motivos muy distintos.
Una puede temer que una presentación revele su incompetencia. Otra puede temer ruborizarse. Otra puede preocuparse por ofender al público. Otra puede temer que un solo error la deje expuesta como alguien fundamentalmente inadecuado.
Una pregunta útil es:
«¿Qué temo que esta situación revele sobre mí?»
Miedo a comportarse de forma torpe o incompetente
Algunas personas temen principalmente hacer algo socialmente incorrecto: quedarse bloqueadas, decir algo extraño, no tener nada que decir, interrumpir, parecer aburridas, caminar de forma torpe o no responder adecuadamente.
Este patrón puede llevar a ensayar, prepararse en exceso, vigilarse de forma rígida e intentar seguir perfectamente las reglas sociales. La persona puede reprimir el humor, la calidez, sus opiniones o la espontaneidad porque cualquier error le parece peligroso.
Miedo a los síntomas visibles de ansiedad
Para algunas personas, ruborizarse, sudar, temblar, tener una voz temblorosa, sentir náuseas o tensión muscular, experimentar sensaciones parecidas al pánico o quedarse con la mente en blanco se convierte en la principal consecuencia temida.
La persona no teme únicamente el síntoma. Teme lo que quienes observan concluirán: que es débil, incompetente, inestable, extraña o que oculta algo.
Vigilar el síntoma puede aumentar la ansiedad, lo que intensifica el propio síntoma y hace que parezca aún más visible. Consulta Síntomas físicos de la ansiedad social.
Miedo a ofender, molestar o incomodar a los demás
Algunas personas temen menos parecer incompetentes que incomodar a alguien, parecer maleducadas, decepcionar a los demás, ocupar demasiado espacio o causar una ofensa.
Esto puede contribuir a disculparse en exceso, complacer a los demás, evitar los conflictos, reprimir las emociones y tener dificultades para expresar necesidades o establecer límites.
Desde fuera, el comportamiento puede parecer considerado, aunque internamente esté impulsado por el miedo. Consulta Complacer a los demás y ansiedad social.
Miedo al rechazo o al juicio negativo
Una persona puede temer que la consideren aburrida, extraña, poco atractiva, necesitada, débil, inferior, maleducada o antipática. El juicio anticipado importa porque parece amenazar la aceptación, el estatus, la intimidad o el sentido de pertenencia.
Miedo a la vergüenza, la exposición o a que «descubran» cómo es
A veces, el miedo no se centra en un error concreto. Es la sensación de que hacerse visible socialmente dejará al descubierto algo inaceptable de uno mismo.
Puede estar relacionado con la apariencia, las emociones, la personalidad, la historia social, la sexualidad, la cultura, la clase social, un trauma, la salud mental o una sensación menos definida de ser defectuoso o diferente.
En este patrón, las situaciones sociales pueden sentirse como pruebas del propio valor. Consulta Vergüenza y ansiedad social.
Preocupaciones sobre cómo se muestra uno ante los demás
Se ha propuesto que las personas con ansiedad social pueden diferir en el aspecto de sí mismas que temen que quede visible. Los ámbitos estudiados incluyen la incompetencia social percibida, la ansiedad visible, la apariencia física y el carácter personal. Estos ámbitos pueden mejorar la comprensión individualizada, pero no son subtipos oficiales.
Eje 4: ¿Qué mantiene la ansiedad?
Las personas con miedos similares pueden responder a ellos de maneras diferentes. Resulta más útil entender estas respuestas como procesos de mantenimiento que como tipos separados.
Evitación
Una persona puede mantenerse alejada de la mayoría de las situaciones temidas. Otra puede evitar solo las más difíciles. La evitación produce alivio inmediato, pero impide nuevos aprendizajes y puede reducir progresivamente la vida de la persona.
Conductas de seguridad
Alguien puede entrar en situaciones sociales mientras ensaya, oculta síntomas, evita el contacto visual, habla muy poco, busca tranquilidad, se prepara en exceso, permanece cerca de una persona de confianza o intenta parecer perfectamente tranquilo.
Estas estrategias pueden dificultar que aprenda que la situación quizá habría sido manejable sin tanta protección.
Atención centrada en uno mismo
Algunas personas vigilan su rostro, su voz, su postura, sus palabras, el contacto visual y sus sensaciones físicas con tanta intensidad que apenas queda atención para la interacción real.
Pueden utilizar sus sensaciones internas como prueba de la realidad externa: «Me siento torpe, así que debo parecer torpe».
Preocupación anticipatoria y rumiación
Gran parte del sufrimiento puede producirse antes o después de la situación. La persona se preocupa, ensaya, imagina el fracaso, repasa el encuentro, busca errores y se juzga con dureza.
Complacer a los demás y perfeccionismo
Algunas personas se protegen mediante una amabilidad extrema, la complacencia, el rendimiento excesivo, el humor, la disposición constante a ayudar o el intento de actuar sin cometer errores. Pueden parecer socialmente competentes mientras se sienten controladas, invisibles y agotadas.
Vergüenza y autocrítica
Para algunas personas, los errores se interpretan como prueba de inadecuación. Una pausa se convierte en «Soy aburrido». Ruborizarse se convierte en «Soy patético». Un rechazo se convierte en «Nadie puede quererme».
Otras dimensiones que pueden ser importantes
Un perfil más completo también puede tener en cuenta:
- La motivación social y el deseo de conectar
- El retraimiento, la baja energía o una menor motivación para acercarse
- La evitación o supresión emocional
- La asertividad y la capacidad de expresar ira
- La soledad y el funcionamiento de las relaciones
- La depresión, la ansiedad generalizada, el insomnio u otras dificultades
- Los rasgos de personalidad y los patrones de regulación emocional
Estas características pueden ayudar a explicar por qué dos personas con una gravedad similar de ansiedad social pueden vivir el problema —y responder al tratamiento— de formas distintas.
Qué sugiere la investigación sobre la heterogeneidad de la ansiedad social
La investigación ha estudiado la heterogeneidad de la ansiedad social mediante varios enfoques. Entre ellos se encuentran los estudios sobre situaciones temidas, los modelos dimensionales, los análisis de clases y perfiles latentes, los miedos centrales relacionados con cómo se muestra la persona, las redes de síntomas, los predictores del tratamiento y los mecanismos que atraviesan distintas categorías diagnósticas.
1. La gravedad es importante, pero no lo explica todo
Los estudios que clasifican a las personas según las situaciones temidas suelen identificar grupos que van desde miedos menos numerosos o más limitados hasta una ansiedad más amplia y grave. Esto indica que la extensión y la gravedad son fuentes importantes de variación.
Sin embargo, la gravedad por sí sola puede pasar por alto diferencias relevantes en las consecuencias temidas, la motivación, las formas de afrontamiento, la vergüenza, la regulación emocional, la comorbilidad y el funcionamiento social.
2. El yo temido puede aportar información adicional
La investigación sobre las preocupaciones relacionadas con cómo se muestra la persona sugiere que las personas pueden diferir en aquello que más temen revelar. Se han estudiado miedos vinculados con la competencia social, la ansiedad visible, la apariencia y el carácter personal.
Martin Stork, fundador de CSA, y sus colaboradores examinaron la sensibilidad a la ansiedad y la evitación experiencial en participantes cuyo miedo principal era comportarse de forma incompetente o mostrar síntomas visibles de ansiedad. Un pequeño número de participantes identificó como preocupación principal el miedo a ofender a los demás, pero ese subgrupo era demasiado reducido para analizarlo por separado. El estudio encontró diferencias entre los dos grupos analizados, lo que respalda seguir investigando el contenido de los miedos sociales; sin embargo, su diseño transversal no permite establecer subtipos clínicos fijos.
3. La investigación centrada en la persona va más allá de las diferencias promedio
La investigación tradicional suele preguntar cómo se relacionan las variables, en promedio, dentro de una muestra completa. Los métodos centrados en la persona investigan, en cambio, si existen grupos que muestran combinaciones recurrentes de características.
Esto puede revelar patrones que una puntuación total de síntomas oculta. Por ejemplo, personas con puntuaciones similares de ansiedad social pueden diferir en motivación social, malestar emocional, evitación, personalidad, sueño, depresión o regulación.
4. La investigación reciente adopta enfoques más dimensionales y centrados en mecanismos
Un desarrollo más amplio dentro de la investigación sobre la ansiedad consiste en intentar comprender a las personas a través de dimensiones y mecanismos —como la sensibilidad a la amenaza, la evitación, la activación, la regulación y la motivación de recompensa o acercamiento—, en lugar de basarse únicamente en el diagnóstico.
Los enfoques centrados en síntomas, redes, modelos computacionales y datos multimodales pueden ayudar en el futuro a explicar por qué personas con el mismo diagnóstico siguen cursos distintos o responden de manera diferente al tratamiento.
5. El tratamiento personalizado y modular es un objetivo emergente
La investigación reciente ha empezado a evaluar intervenciones modulares y modelos que predicen quién puede beneficiarse de determinados formatos o componentes. Por ejemplo, un estudio de 2025 informó de que un programa digital modular de terapia cognitivo-conductual para la ansiedad social parecía seguro, aceptable y eficaz frente a condiciones de control en lista de espera en dos ensayos aleatorizados.
Esto respalda la viabilidad de ofrecer el tratamiento de forma flexible. Todavía no demuestra que asignar módulos según un perfil validado de ansiedad social mejore los resultados frente a un tratamiento individualizado de alta calidad.
Lo que la investigación no ha establecido
No existe un conjunto ampliamente aceptado de perfiles multidimensionales de ansiedad social que se haya replicado de forma consistente en distintas poblaciones, culturas, medidas y métodos. Tampoco existen todavía reglas validadas que vinculen un perfil concreto con un tratamiento determinado.
Las soluciones de perfiles pueden depender de las variables que se midan, la muestra que se reclute y el método estadístico utilizado. Algunos grupos aparentes pueden representar grados de gravedad; otros pueden reflejar diferencias cualitativas relevantes. Todavía se necesitan replicaciones longitudinales, investigación intercultural, validación externa y estudios sobre la respuesta al tratamiento.
Una dirección prometedora, no una clasificación terminada
La conclusión más defendible es que la ansiedad social presenta una heterogeneidad relevante y merece un estudio más individualizado. El número exacto, los límites, la estabilidad y el valor clínico de los perfiles propuestos siguen siendo preguntas científicas abiertas.
El fundador de CSA estudia la heterogeneidad y los modelos de ansiedad social centrados en la persona. Consulta Investigación sobre la ansiedad social para conocer los antecedentes y las publicaciones del proyecto.
¿Qué implica la heterogeneidad para el tratamiento?
Los distintos patrones no requieren necesariamente terapias completamente diferentes. Los tratamientos basados en la evidencia ya incluyen una evaluación individualizada y pueden adaptarse a los miedos, comportamientos y circunstancias de la persona.
El patrón de la persona puede influir en el énfasis del tratamiento:
- Miedos de actuación: experimentos conductuales relevantes, exposición, trabajo atencional y puesta a prueba de creencias sobre la competencia y la ansiedad visible
- Miedos de interacción: reducir las conductas de seguridad durante la conversación, dirigir la atención hacia fuera, practicar la espontaneidad y poner a prueba las predicciones sobre el rechazo
- Miedos a ser observado: acercarse a tareas mientras otras personas observan y reducir los intentos de ocultar o controlar cada signo de ansiedad
- Miedo a los síntomas visibles: cambiar los significados catastróficos atribuidos a los síntomas y reducir la vigilancia y el ocultamiento
- Complacer a los demás y miedo a ofender: asertividad, límites, expresión emocional y tolerancia al desacuerdo o a una posible desaprobación
- Vergüenza y autocrítica intensas: abordar creencias dolorosas sobre uno mismo y desarrollar una relación menos hostil consigo mismo
- Baja motivación o retraimiento: retomar gradualmente actividades valiosas, la conexión y las conductas de acercamiento
- Dificultades amplias o complejas: un plan estructurado que también aborde la depresión, el trauma, el consumo de sustancias u otros problemas relevantes
Límite de la evidencia
Estas son posibles áreas de énfasis, no prescripciones específicas para perfiles que hayan sido demostradas. La terapia cognitivo-conductual individual desarrollada para la ansiedad social sigue estando entre los tratamientos psicológicos con mayor respaldo. Otros enfoques pueden contribuir según la persona, pero se necesita más investigación para determinar si la selección formal del tratamiento basada en perfiles mejora los resultados.
Un buen tratamiento hace más que vincular una técnica con un tipo. Desarrolla una comprensión individualizada de lo que la persona predice, evita, intenta proteger y desea perseguir.
Consulta Tratamiento de la ansiedad social para obtener una visión general de las opciones informadas por la evidencia.
Cómo comprender tu propio patrón de ansiedad social
No necesitas encajar en una sola categoría. En su lugar, puedes plantearte varias preguntas:
- ¿Qué situaciones desencadenan más mi ansiedad?
- ¿Es más intensa durante la interacción, la actuación, la observación, la cercanía o el conflicto?
- ¿El patrón se limita a unas pocas situaciones o está presente en muchas áreas de mi vida?
- ¿Qué temo que noten los demás?
- ¿Qué temo que piensen o concluyan?
- ¿Temo sobre todo parecer incompetente, mostrar ansiedad, ofender a alguien, ser rechazado o quedar expuesto?
- ¿Qué significaría para mí que ocurriera lo que temo?
- ¿Qué situaciones evito por completo?
- ¿En qué situaciones entro solo si puedo protegerme?
- ¿Qué conductas de seguridad utilizo?
- ¿Tengo más dificultades antes, durante o después de las situaciones sociales?
- ¿La vergüenza, la soledad, la depresión, la baja motivación, el perfeccionismo o la tendencia a complacer a los demás aumentan la dificultad?
- ¿Qué me ha costado la ansiedad social?
- ¿Hacia qué avanzaría si el miedo tuviera menos control sobre mis decisiones?
Estas preguntas pueden transformar la conclusión imprecisa «Tengo ansiedad social» en una comprensión más específica de cómo funciona la ansiedad.
Utiliza los patrones como mapas, no como identidades
Comprender los patrones puede reducir la confusión y orientar una práctica relevante. Deja de ser útil cuando un patrón descriptivo se convierte en una identidad fija:
- «Soy del tipo que se ruboriza».
- «Soy socialmente incompetente».
- «Mi perfil significa que no puedo cambiar».
La ansiedad social puede variar según el contexto. Una persona puede hablar con confianza en un papel profesional estructurado y tener dificultades en una conversación informal. Puede sentirse cómoda con amistades cercanas y ansiosa al tener citas. Puede desenvolverse bien por fuera mientras vive en privado una vergüenza y una rumiación intensas.
Los patrones también pueden cambiar mediante el aprendizaje, el tratamiento, las relaciones, los cambios de circunstancias y la experiencia.
Es mejor tratar un perfil como un mapa de trabajo del presente, no como una afirmación permanente sobre quién eres.
Puntos clave
- La ansiedad social es heterogénea: no se manifiesta ni funciona igual en todas las personas.
- El DSM-5-TR incluye el especificador «solo de actuación», pero no existe un conjunto establecido de varios subtipos diagnósticos.
- La ansiedad social puede describirse a través de las situaciones temidas, la extensión y la gravedad, las consecuencias centrales que se temen y los procesos de mantenimiento.
- Los miedos relacionados con la interacción, la actuación y la observación se solapan con frecuencia.
- Las personas pueden temer comportarse de manera incompetente, mostrar ansiedad, ofender a los demás, ser rechazadas o dejar al descubierto algo vergonzoso.
- La evitación, las conductas de seguridad, la atención centrada en uno mismo, la rumiación, complacer a los demás y la vergüenza son procesos de mantenimiento, no tipos oficiales separados.
- La investigación centrada en la persona, dimensional, modular y orientada a mecanismos es prometedora.
- Los perfiles propuestos todavía no son categorías diagnósticas validadas ni reglas fiables para seleccionar un tratamiento.
- El objetivo es comprender el patrón de la persona sin convertirlo en una identidad fija.
Sigue aprendiendo
Estas páginas exploran con más profundidad dimensiones y procesos centrales.
Examina el miedo central a la evaluación negativa que conecta muchos patrones de ansiedad social.
Descubre por qué ruborizarse, temblar, sudar y otras reacciones físicas pueden convertirse en consecuencias sociales temidas.
Identifica las estrategias sutiles de protección que pueden mantener la ansiedad incluso cuando una persona sigue participando.
Observa cómo las predicciones, la atención centrada en uno mismo, la protección, el alivio a corto plazo y la rumiación se refuerzan entre sí.
Compara opciones de tratamiento informadas por la evidencia y conoce cómo puede individualizarse el tratamiento.
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CSA ofrece información educativa, no apoyo de emergencia ni un sustituto del diagnóstico, el tratamiento o la terapia profesionales. Los patrones descritos aquí no son subtipos diagnósticos y no deben utilizarse para seleccionar un tratamiento sin una evaluación profesional individualizada. Si te encuentras en peligro inmediato o en una situación de crisis, busca ayuda urgente en tu zona. Para más información, consulta Ayuda en situaciones de crisis y el Aviso médico y de salud mental.